Como parte de su nueva actividad cultural, el Museu Fundación Juan March de Palma ha puesto en marcha los “Jueves  de cine”, una selección cuatrimestral de películas que, una vez al mes, ayudan a descubrir la historia del séptimo arte alrededor de un tema.

El ciclo, titulado “Los orígenes del cine musical”, se centra en la década de 1920, cuando la popularización de la radio planteó un reto artístico y comercial al cine, hasta entonces mudo.

En este ciclo se proyectan cuatro títulos que recibieron una gran aceptación por parte del público: Don Juan (1926), El cantor de jazz (1927), El negro que tenía el alma blanca / Le Danseur deJazz  (1927)  y  Soledad  (1928).

Cada proyección irá precedida de una breve presentación a cargo de Magdalena Brotons, profesora de Historia del Arte en la UIB y especialista en historia del cine, y concluirá con un foro de debate durante el cual se podrán degustar cócteles de la misma época que las películas, la década de 1920. El ciclo está organizado en colaboración con el Servei d’Activitats Culturals de la Universitat de les Illes Balears.

Don Juan (17 de marzo, 18:30)

En la Roma dominada por la familia Borgia, Don Juan vive sus aventuras amorosas usando y desechando a las mujeres a su antojo. Sin embargo, cuando se sitúa en el punto de mira de la maquiavélica Lucrecia Borgia, se ve envuelto en una red de intrigas y complots que amenazan su vida. Alan Crosland concibió y filmó este Don Juan como una cinta muda (sus diálogos son aún íntegramente en forma de intertítulos), pero después se le añadió una banda sonora completa de música y efectos sonoros sincronizados con la imagen.

Imagen del cortometraje «Don Juan».

El cantor de jazz (jueves 7 de abril, 18:30)

Dirigida por Alan Crosland, esta adaptación de la obra musical para teatro “El día de la expiación” de Samson Raphaelson, ha pasado a la historia por ser el primer largometraje comercial con sonido sincronizado. Los 12 minutos de sonido de esta película, sincronizados gracias al revolucionario sistema Vitaphone, supondrían el principio de una nueva era: menos de dos años después de su estreno cerca de ocho mil salas de cine serían acondicionadas para reproducir sonido.

Aunque solo dos minutos contienen diálogos–el resto se presenta a través de intertítulos–, quedó para la posteridad la fuerza simbólica de una línea: el «¡Aún no han oído nada!», que Al Jolson parece dirigir a los espectadores.

Imagen del cortometraje «El cantor de jazz».

El negro que tenía el alma blanca / Le Danseur de Jazz (5 de mayo, 18:30)

En este filme, Emma rechaza la oportunidad de cumplir su sueño, ser bailarina, porque hay una cosa que ella es incapaz de aceptar: el exitoso bailarín Peter Wald, que sería su compañero en el escenario, es negro. Con un mensaje moral sobre los prejuicios raciales (que, no obstante, hoy resulta caduco, y que es necesario entender en su contexto histórico), Benito Perojo construyó esta adaptación coreográfica de la novela de Alberto Insúa.  Perojo volvería a filmar la misma historia años más tarde, ya como film sonoro y (esta vez sí) con un actor de raza negra en el papel del bailarín.

Imagen del cortometraje «El negro que tenía el alma blanca».

Soledad (9 de junio, 18:30)

Narra la solitaria existencia de Mary (Barbara Kent) y Jim (Glenn Tryon) pese a que ambos trabajan entre el bullicio neoyorquino. Ambos se encuentran fortuitamente durante un día de fiesta, y deciden pasar la jornada juntos en las playas y la feria de Coney Island.

Con un argumento absolutamente sencillo, el director húngaro Paul Fejos compone este bello canto al amor: una película aparentemente muda y en blanco y   negro  donde,   de   pronto,   estallan   las   voces,   la   música   y   hasta   el   color (sobreimpresiones y coloreados manuales) para mostrar el encuentro de dos almas solitarias.

Imagen del cortometraje «Soledad».