El carismático restaurador propietario del Mesón Los Rafaeles, Jaime Pizá, conocido cariñosamente como Menut, falleció este 24 de enero a los 79 años en Palma. Menut nació en Binissalem en 1942 y su apuesta por la cocina tradicional y su impecable trato al cliente le llevaron a abrir Los Rafaeles en 1969, en el Passeig Mallorca de Ciutat. Su saber hacer y su calidad humana le llevaron a celebrar en 2019 el 50 aniversario de Los Rafaeles, que sigue atendiendo a su clientela habitual y llora la pérdida de un hombre ejemplar.

La edición de invierno 2019-2020 de la revista editada por Mallorca Global y Mallorca Caprice incluía un perfil del restaurador firmado por el periodista Tomás Ibarz y que reproducimos a continuación:

Menut, el carisma de Los Rafaeles

Jaume Pizá, propietario de Los Rafaeles

Por Tomás Ibarz

La historia de Jaume Pizá podría ser la de cualquier pequeño empresario mallorquín de aquellos que están siempre encima de su negocio y que llevan décadas al frente de un proyecto imprimiendo en él su carácter y su oficio. Podría ser una historia repetida, ya conocida, pero no lo es porque ningún otro es Jaume Pizá. Jaume (Menut para los amigos y sus cientos de clientes) cumplió el 3 de abril -de 2019- 50 años al frente del emblemático Mesón Los Rafaeles. Invitó a toda Mallorca y toda Mallorca acudió al festejo.

Uno de los tipos más queridos de la isla. Lo es por el trato que dispensa a sus clientes  y por el cuidado y la calidad en todo lo que ofrece en su restaurante desde 1969.

¿Quién no ha sido obsequiado con una copa de cava al llegar o al terminar de comer en Los Rafaeles? ¿Quién no ha soltado una carcajada cuando Menut le ha contado lo pequeños que son sus pies y las pocas esperanzas que tiene ya de crecer?

Menut es tan pequeño como hiperactivo. A su edad, lleva 50 metido a diario en su cocina desde primera hora para controlar los guisos y, a partir del mediodía, en la sala para dar un abrazo a sus comensales. Cinco lustros encargándose día sí y día no de la compra del mejor producto posible en el mercado. Y cerrando por la noche el emblemático local del Paseo Mallorca de Palma. Menos mal que vive cerca.

A su edad muchos hubieran optado por aceptar alguna de las numerosas ofertas que le han hecho por el traspaso del local. Él reconoce que alguna vez le ha dado un par de vueltas a la idea de retirarse, pero siempre acaba el relato con un «me moriré trabajando».

Hace 50 años cogió las riendas de un bajo que se llamaba ‘Los Rafaeles’ y ni siquiera se ha ocupado de cambiar el nombre aunque él no se llama Rafael (sí su padre). Jaume siempre ha sabido que lo importante son la calidad y el trato.

Esas han sido las claves del éxito de un negocio, de una aventura, de un modo de vida, que nació en el franquismo y que ha sobrevivido a al menos cuatro crisis económicas que se han llevado por delante centenares de locales en la ciudad.

Y es que además es visionario. Desde hace un par de años, ha instaurado el ‘Vierneo’, un fenómeno social que empieza con el almuerzo en sus mesas y que no termina antes de las ocho de la tarde. El restaurante y la acera se llenan de gente para inaugurar el fin de semana. Comida, copas, ambiente, música, turnos… y Menut. Él se encarga de que uno se siente amigo suyo.