Pere Malondra es el actual gerente de la Fundació Orquestra Simfònica de Balears. En el último año, la orquesta se ha enfrentado a las restricciones derivadas de la pandemia, que ha puesto en jaque a muchas entidades culturales. A la espera de que su nueva sede, la Caja de Música de Palma, sea una realidad, Malondra hace balance de los últimos meses y de los retos a los que se enfrenta la formación musical. pere-malondra-fundacion-orquesta-sinfonica

¿Cómo ha influido la pandemia en la actividad de la orquesta?

De una manera muy importante. Detectamos muy rápido que la situación sería complicada, por lo que nos adaptamos muy rápido tanto a los protocolos como a la forma de volver a escena. Fuimos la primera orquesta que retomó la actividad cultural a través de 63 conciertos de música de cámara. La orquesta al completo tardó algo más. Desde el principio, cumplíamos unos protocolos de seguridad muy estrictos y a día de hoy podemos decir que acertamos, porque no se ha producido ningún contagio entre los músicos o el público asistente. Hemos tenido integrantes contagiados, pero no relacionados con el lugar de trabajo, porque cuando daban positivo hacíamos PCR a quienes estaban situados a 3 metros alrededor del músico afectado y todos dieron negativo.

¿Cómo está siendo la aceptación de los conciertos en formato online?

Realmente muy buena. Antes de la pandemia, teníamos más de 600 abonados. Ahora hemos perdido algunos de ellos, porque es cierto que gran parte de nuestro público es de riesgo. Pero muchos se han mantenido y queríamos dar la posibilidad de seguir nuestros conciertos a través de las redes sociales.

En todos estos meses, ¿qué eventos os han dolido especialmente por no poderlos compartir con el gran público? 

En realidad, todos los que no hemos podido hacer nos han dolido. Pero la orquesta disfruta especialmente con aquellos relacionados con la actividad social como los de Proyecto Hombre o Amigos de la Infancia, que se tuvieron que anular. Aún así, hemos colaborado dedicándoles dos de los conciertos de verano en el castillo de Bellver.

¿Cuáles son los proyectos más inmediatos de la orquesta?

Seguir con la programación al máximo y normalizada, en la medida de lo posible. Si no puede ser con la orquesta al completo, haciendo música de cámara, que de alguna forma es la garantía de poder seguir con la actividad musical.

Empezaste en el cargo diciendo que el objetivo era el de resolver conflictos. ¿A cuáles te has enfrentado?

El trabajo de gerente es coordinarlo todo para que los músicos no tengan otra preocupación que hacer música y centrarse en los conciertos. Este año, el principal problema ha sido la pandemia e ir resolviendo los problemas que han ido surgiendo. Me quedo con que fuimos la primera orquesta en ponerse en marcha. Agradezco a los profesores que pusieran tan fácil acercar la música a Palma y a los municipios de la Part Forana de Mallorca. También a casi todos los municipios de Menorca y Eivissa. Este fue el gran reto y creo que lo superamos con nota. Allá donde íbamos, prácticamente éramos el primer acto cultural después del confinamiento. Servimos como pedagogía para que en una situación tan rara, la gente tuviera la sensación de que se podían hacer actividades culturales, aunque todos teníamos que asumir que la situación no era la de siempre y que había que cumplir unos protocolos estrictos. La gente tenía que normalizar esta situación y creo que contribuimos a ello.

«Fuimos la primera orquesta en ponerse en marcha desde que comenzó la pandemia»

Hubo un momento que parecía imposible, pero hoy ya estamos acostumbrados…

Agradezco mucho a los ayuntamientos que se atrevieron al principio a programar uno de nuestros conciertos. La norma lo permitía, pero muchos no se atrevían. Estamos contentos a haber contribuido a esto. A pesar de lo surrealista de la situación, pudimos normalizar estos actos culturales.

Como ex director de la Escuela de Música de Alcúdia, ¿crees que los jóvenes de los pueblos de la isla tienen la oportunidad de desarrollar sus inquietudes musicales?

Es un tema complicado. Las escuelas de música subsisten por los presupuestos de las administraciones municipales. Solo hay un conservatorio, pero las cosas han ido mejorando desde que dejé la escuela en 2003. Existen convenios de colaboración con el conservatorio para dar las clases en las escuelas de música y examinarte en el conservatorio… Al fin y al cabo son ventajas para las familias. Pero en lo que refiere a los presupuestos de las escuelas, es algo en lo que los ayuntamientos tienen que creer y apostar. En cualquier caso, va mejorando y cada vez se facilita más a las familias que sus allegados puedan cursar estudios musicales.

«La Caja de Música servirá para potenciar los conciertos educativos y acercarnos más a los jóvenes»

Hay quien asocia música clásica a élites. ¿Cómo conectar con los más jóvenes?

Es algo que nos planteamos constantemente y al mismo tiempo no es fácil. La orquesta tiene que enseñar cuáles son los grandes clásicos de la música, pero al mismo tiempo tiene que estar en contacto con otros ámbitos y tendencias. Y creemos que estamos en esta línea, con iniciativas que se salen de lo que es la música clásica. A través de la Caja de Música, futura sede de la orquesta, potenciaremos los conciertos educativos. Esta sede nos abre un abanico muy amplio y nos acercará más a la población joven.