El Consell de Govern ha aprobado hoy un decreto ley para la circularidad y la sostenibilidad en el turismo que impulsará la modernización y la transformación del sector, exigiendo a las empresas medidas pioneras en sostenibilidad medioambiental y derechos laborales. La norma incluye una congelación de nuevas plazas turísticas para los próximos cuatro años para “mejorar la calidad de vida de los residentes y la experiencia turística de los visitantes” y una inversión de 60 millones de euros.

Así, durante este tiempo no podrán comprarse nuevas plazas de las bolsas de Mallorca, Eivissa y Formentera. En el caso de Menorca, que no tiene bolsa de plazas, se aplica la congelación para nueva oferta. Durante estos cuatro años, los Consells insulares podrán determinar, a través de sus planes territoriales insulares, si se recuperan esas plazas o se dejan extinguir.

Esta nueva normativa prevé, por lo tanto, un decrecimiento de plazas, un hecho que la presidenta del Gobierno, Francina Armengol, ha definido durante la presentación del Decreto Ley como un camino «hacia el equilibrio y la sostenibilidad ambiental, social y económica».

Esta moratoria afecta a las plazas hoteleras y a las de alquiler turístico, que en el caso de las bolsas de Mallorca, Eivissa y Formentera ahora mismo suman un total de 18.718, de las cuales 8.486 corresponden a Mallorca, 7.000 a Eivissa y 3.232 a Formentera.

La presidenta ha explicado que este decreto ley, que no solo se convalidará en el Parlamento, sino que también se tramitará como proyecto de ley y estará abierto a las aportaciones de todos los grupos parlamentarios, tiene como objetivo que las Islas Baleares «continúen en la vanguardia del turismo», siendo «el primer destino turístico circular del mundo» y un destino «referente en cómo se cuidan a los trabajadores y trabajadoras, que son quienes nos hacen ser líderes en turismo».

Además de agradecer el trabajo hecho por todos los agentes implicados en la redacción y negociación de este decreto ley, Armengol ha asegurado que en el Govern «sabemos que aprobamos exigencias que implican inversiones para el sector turístico y sabemos que en los últimos años han vivido una situación económica compleja».

Cuatro ejes y una inversión de 60 millones de euros

La nueva normativa autonómica de turismo conllevará una inversión pública de 60 millones de euros en ayudas al sector. La regulación está dividida en cuatro ejes:

Sostenibilidad social y económica

La ley establece como punto de partida la calidad del empleo y la calidad de vida de las personas, con medidas que hacen que el turismo sea también sostenible en lo social. En este sentido, se aumentará la protección a las camareras de piso, un colectivo muy afectado por la siniestralidad laboral. Desde 2023, los establecimientos deberán instalar camas elevables (mecánicas o eléctricas) para facilitar su trabajo, una medida que implica renovar 300.000 camas y de la que se beneficiarán más de 20.000 camareras de piso. Los establecimientos dispondrán de 6 años para adaptarse a la normativa.

Circularidad y sostenibilidad medioambiental

El decreto ley apuesta por una economía circular, por lo que se exigirá a todas las empresas contar con un plan de circularidad, lo que convertirá a Balears en un destino pionero a la hora de normativizar esta cuestión.

Las empresas deberán realizar cada año una evaluación de la gestión de los recursos y residuos generados y, a partir de esta evaluación, elaborarán una planificación cada 5 años donde estipularán los objetivos de reducción y las inversiones, prácticas y protocolos necesarios para cumplirlos.

En esta línea, la circularidad abarcará aspectos como la alimentación, el uso y cuidado del agua, los residuos o las energías limpias. Entre las directrices que establecerá en torno a estas cuestiones, en el ámbito de la alimentación se prohibirá la utilización de especies clasificadas dentro de categorías amenazadas y se establecerá como obligatoria la trazabilidad del pescado y del marisco de origen balear.

Sostenibilidad territorial

El tercer eje de la normativa mantendrá la apuesta por el medio ambiente y la protección del territorio seguirá siendo firme. Además de bloquear el crecimiento turístico mediante la congelación de plazas, el texto legal liga la realización de reformas en los establecimientos turísticos a nuevas limitaciones y exige como condición previa una reducción de plazas turísticas del 5 % por parte del establecimiento. Los expedientes de reforma se autorizarán mediante declaración responsable.

Modernización y simplificación administrativa

Por último, además de las modificaciones relativas a sostenibilidad social/económica, medioambiental y territorial, la nueva ley presenta una serie de mejoras en el ámbito de la simplificación y la modernización administrativa.

De esta forma, la norma actualiza los criterios para lograr una nueva clasificación hotelera ajustada a los nuevos tiempos, que apostará de manera clara por la calidad del servicio. Así, los estándares de las categorías más bajas se incrementan y se modernizan las exigencias, por lo que a partir de ahora los criterios relacionados con los televisores de las habitaciones incluirán la exigencia de que tengan acceso a contenido digital y se valorará la disponibilidad de altavoces inalámbricos en las habitaciones.

Además, se establecen nuevos requisitos para las viviendas turísticas, ya que a partir de mayo de 2023 deberán disponer de un libro de registro que hará constar la fecha y la identificación de la persona responsable de garantizar los servicios obligatorios que marca le ley para este tipo de establecimientos, como la limpieza periódica o el mantenimiento de las instalaciones.

La norma recoge también que todos los hostales, pensiones, cámpings y viviendas turísticas deben mantener unas óptimas condiciones de higiene y limpieza así como mantener en perfecto funcionamiento y actualizados los mecanismos e instalaciones que posean. Como contrapartida, dejarán de estar sujetos a la obligación de superar los planes de modernización.

Infracciones y sanciones

El nuevo texto legal establece un régimen sancionador en caso de incumplimientos o infracciones administrativas. Así, El incumplimiento en el plazo máximo establecido para la instalación de camas elevables será sancionado con 500 euros por cada cama no instalada.

No disponer de toda la documentación acreditativa de la elaboración del Plan de Circularidad será sancionado con multa de 100.000 euros, mientras que no indicar de manera diferenciada en la carta, menú o similar, los productos tanto de marisco como de pescado que tengan origen balear será sancionado con requerimiento o multa de hasta 1.000 euros.

El resto de infracciones, como por ejemplo incumplir la obligación de eliminar las instalaciones térmicas, no disponer de doble pulsador en los inodoros o hacer uso de especies clasificadas como amenazadas para el consumo alimentario, serán sancionadas con multas de entre 4.000 y 40.000 euros.

El Consell de Govern aprobó por decreto la ley turística. Foto: GOIB.