La noticia de la muerte de la Reina Isabel II ayer jueves en el palacio de Balmoral (Escocia) a los 96 años de edad ha dejado consternados a los ciudadanos británicos que viven o visitan las islas del archipiélago. Un colectivo de gran importancia en Balears, ya que ha supuesto el impulso de la industria turística en las últimas décadas.

Desde el Govern, a través de un brevísimo comunicado, expresaron las condolencias a la familia real británica y al pueblo británico por la muerte de Isabel II. «Durante su largo reinado, proveyó a Gran Bretaña de liderazgo, visión y estabilidad en momentos muy complicados, ganándose la admiración y el respeto del mundo», apuntaron a través de su sala de prensa.

A través de Twitter, la presidenta Francina Armengol envió sus condolencias al embajador de Reino Unido en España, Hugh Elliott, así como a Lloyd Milen, cónsul británico en Balears.

Isabel II ha sido testigo directo de la evolución turística de la isla. La reina visitó Mallorca el 22 de octubre de 1988 acompañada por su marido. Y lo hizo a bordo del yate real, el Britannia. Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía, ejercieron de anfitriones durante aquella visita histórica.